sábado, 9 de octubre de 2010

LA CRISIS (3)

Perdonad el retraso de esta nueva entrada. Pensaba, como en las semanas precedentes, escribirla ayer noche. Pero no fue posible. Acudí a la entrga de Premios de la Fundación Gabarrón, en el Teatro Calderón, de Valladolid, y cuando regresé a casa ya era muy tarde para meterme en el ordenador, pero creo que el retraso ha merecido la pena.
A lgunas de las cosas que escuché anoche en las intervenciones de varios premíados, entre los cuales detacaba la figura de Antonio Garrigues Walker, me reafirman en lo que pienso sobre los momentos que vivímos,- mótivo de este blog, su porqué-, y que, en parte, ya os he trasmitido en mis tres primeras entradas. Se dijo que sta no es sólo una crisis económica, sino una crisis ética -como lo fue la del 29, tras los felices "veinte"- y Garrigues recordó como la democrácia es la convivencia en la discrepancia, a través del diálogo, y como ahora no había ningún tipo de diálogo: Ni social, ni económico, ni político. Pero que, a pesar de ello, el único derecho que no deberíamos ejercer es el derecho al pesimismo y a la negatividad. El escenarío, del artista Cristobal Gabarrón, creador de estos Premios, era un canto a la superación a través de los sueños."En un fondo de oscuridad los entes acechan la vigilia; las nuevas ilusiones y los fantasmas de lo que fue, deambulan esta noche por el escenario como testimonio del anhelo de felicidad, como símbolo de la eterna capacidad de sorpresa y progreso del hombre que formando parte del mundo, lo trasciende y domina por medio de la inteligencia, el corage y la libertad", como explica su hijo Cris en la introducción a estos Premios 2010. El acto de anoche infundía optimismo. El galardonado con el Premio de Economía, José Antolín Toledano, es un extraordinario ejemplo de como es posible, con tesón, creatividad y trabajo, pasar de un taller de carros en un pueblo palentino, donde trabajaba con su padre y un hermano, a presidir una multinacional, el Grupo Antolín, con presencia en 22 países, que es uno de los líderes mundiales de la industria auxiliar de la automoción. La crisis puede superarse.
Pero, tras este largo preambulo, permitidme que siga escribiendo sobre ella. Sobre la crisis financíera, reiterando lo dicho la semana pasada y añadiéndo algo más, que se quedó en el teclado -ahora ya no hay tintero.
Decía la semana pasada que las burbujas - fruto de la concentración de la renta y del estimulo de la demanda a través del crédito-, habían acabado por explotar, que terminó también "descubriéndose el pastel" de los productos "tóxicos", y como las bolsas se habían convertido en auténticos casinos, como han proliferado productos financieros exclusivamente especulativos y como los "vigilantes de la Playa", las agencias de "rating", auténticos "dioses" que "advierten" de los riesgos,- aunque no fueron capaces de detectarlos cuando se hundiéron las primeras entidades, que marcaron el inicio "oficial" de la crisis, pués gozaban de su máxima calificación-, son ahora los arbitros, independientes de cualquier poder, cápaces de "condenar a las tinieblas" a cualquier país, "orientando" a los mercados para que suba el tipo de interés de la Deuda de esos países, generada en parte por la generosa ayuda al sector financiero, para evitar su colapso total.
Hace pocos días,  Felipe González, en la entrevista que le hizo Iñaki Gabilondo en CNN+, recordaba que el Presidente Bush, hijo, al final de su mandato, en una intervención, cuando creía estaban cerrados los micrófonos, dijo algo así como que "estamos pagando la resaca de la borrachera de Wall Street". Y realmente es una buena explicación de lo sucedido.
El colapso de tantos bancos y las dificultades de muchos más, así como el cierre súbito del grifo del crédito, a los bancos - por el temor a los productos tóxicos, que pudiéran contener sus balances- y de éstos al público, fue el determinante de la crisis económica, la cisis de la economía real -afectada también por las "burbujas"- de la que quiero hablaros en próximas entradas, pero hoy, aún escrbiré algo más sobre los aspectos financieros, aunque resulte reiterátivo, en parte.
Los bancos se encontraron con unos problemas de liquidez, que los gobiernos de todo el mundo intentaron paliar, inyectando milies de millones de dólares o de euros, para evitar el colapso. Han intentado establecer una regulación más éficaz, toda vez que fue la falta de regulación, el dejar hacer a los bancos lo que quisieran, una de las causas de que se llegara a la crisis.No parece que, al menos todavía, con mucho éxito. Hoy aún se discute en la Unión Europea como controlar mejor y como poner unas tasas que hagan pagar a los causantes de la crisis. Obama se debate por imponer algo de autoridad sobre Wall Street.
Aquí, en España, como había una regulación mejor, producto de anteriores experiencias, se dijo que nuestro sistema financiero estaba fuerte. Pero la crisis es mundial y nadie podía estar inmunizado frente al contagio. No se hundió ningún banco, pero todos agotaron su capacidad de seguir concediéndo créditos "generosamente", pues ya no resultaba posible acudir a los mercados internacionales en busca de liquidez, endeudándose, para seguir endeudando, a su vez, a sus clientes.Y pronto se planteó que éstos no podían  pagar sus deudas con los bancos y éstos tampoco podían satisfacer los compromisos asumidos con otras instituciones, a no ser - como ocurrió- que el gobierno acudiéra en su ayuda, avalando las operaciones e inyectando liquidez.
Los principales problemas no han procedido de los préstamos a los particulares. Éstos han intentado hacer honor a los vencimientos, para no perder la casa o el bien financiado objeto del crédito, al menos hasta que las dificultades han sido tales - por la perdida del puesto de trabajo o el cese de actividad como autónomo- en las que la morosidad ha dado paso a la ejecución del crédito, de modo que las entidades financieras pasaban a tener un parque de viviendas de las que, incluso con facilidades, no era facil desprenderse.
Los principales problemas han venido de los créditos concedidos a las empresas; especialmente las inmobiliarias, afectadas por la explosión de la burbuja del sector. La ejecución de las garantías podían suponer tener que quedarse con un campo de nabos que había servido como garantía de los créditos concedidos al constrctor o al promotor de una urbanización que, al menos de momento, no va a levantar en aquel terreno.
Las cajas de ahorro han sido las entidades más afectadas por este tipo de operaciones frustradas. El "amiguismo" y la falta de profesionalidad, cuando no la toma de decisiones exclusivamente políticas,  las han conducido a una dificilisima situación. Los años de la "orgía" financiera les hicieron encaminarse a una expansión sin limites; a la creación de oficinas que no pueden sostenerse cuando terminó la "burbuja" de las hipotecas y los créditos faciles.
 Acudir a los mercados en busca de líquidez, a tipos de interés muy bajos, para poder dar hipotecas y créditos a los amigos, con generosidad, ganando el diferencial entre el tipo de interés de los préstamos tomados y los de los concedidos, era muy facil, pero no se tuviéron en cuenta los riesgos derivados de que sus acreedores no pudiéran pagar. De ahí todo el movimiento de las Cajas de estos últimos tiempos. El Banco de españa estaba dispuesto a salvarlas de la bancarrota, pero estas entidades tendrían que hacer un esfuerzo, mediante fusíones u otros tipos de medidas, para reestructurarse  y ser viables. Al no tener accionistas, no podían recurrir a una ampliación de capital. Por eso esa nueva Ley de Cajas, que en el fondo representa posibilitar una privatización.
Y en ésto, llegamos a la crisis de la economía real, de la que nos ocuparemos la próxima semana.
   

viernes, 1 de octubre de 2010

LA CRISIS (2)

Había quedo la semana pasada en seguir escribiendo sobre la Crisis. La Crisis Financiera, concretamente.
Quiero comenzar recogiendo un analisis que no es mío, pero que corrabora mi tesis de la similitud entre la crisis actual y la del 29.Me lo ha facilitado una amiga y lectora de este blog, pero su autor es Viçenc Navarro, Consejero Científico de ATTAC España, que lo ha publicado hace algunas semanas-concretamente el 12 de Septiembre-, bajo el título de "De lo que no se habla sobre la crisis".
Señala, en primer lugar, este analista, que la causa de la crisis es la enorme concentración y polarización de las rentas,  y que mientras no seactue para corregirla, poco se adelantará en su resolución.
Subraya, a continuación, que "en el año 1928, el año en que se inició la Gran Depresión" en EEUU, el 1% de la población estadounidense recibía el 24% de toda la renta nqacional. En 2007, año en el que se inició la crisis en EEUU, el 1% de la población recibía también un 24% de toda la renta nacional". Y explica como aquel porcentaje descendió hasta un 9% en los años setenta y como las políticas neoliberales de Reagan, seguidas por Bush senior, Clinton y Bush hijo, revirtieron aquella tendencia, hasta alcanzar de nuevo el 24%.
Y se pregunta "¿Por qué  esta concentración es un problema?", señalando a continuación,-que os resumo-,
 que al disminuir el porcentaje que va a la mayoría de la población (clase trabajadora y clases medias), como consecuencia de que el crecimiento de la productividad no se distribuye equitativamente, se crea un grave problema de demanda que se resuelve temporalmente mediante el crédito (y de ahí el enorme endeudamiento), para mantenerla, facilitado por una bajada de los tipos de interés.
"Cuando hay un desfase entre la productividad y la distribución de las ganancias generadas por este aumento de la productividad, el capital, que en cuentra mayor rentabilidad en actividades especulativas que en las actividades de la economía productiva (consecuencia de la baja demanda de productos y servicios), invertirá en actividades especulativas, como las inmobiliarias, bajando a su vez los intereses bancarios para estimular la demanda de viviendas. Pero así se alcanza un desequilibrio entre la cantidad de viviendas y su precio (enormemente inflado) por una parte, y la capacidad de compra por otra, que explica que llegue un momento en que la burbuja explota". Y "la banca, que había estado invirtiendo, además de en actividades inmobiliarias, en otros instrumentos especulativos", al alzanzar sus límites especulativos, determina el momento (2007) en que "un sistema, basado primordialmente en la especulación, facilitado por unas políticas desreguladoras de la banca, que le  permitió hacer lo que quería", no podía continuar, produciendose el colapso.
Hasta aquí lo que dice Vinçenc Navarro y que yo suscribo. Y ahora mi particular punto de vista sobre el funcionamiento de los "mercados", que complementa y está ligado a todo lo dicho.
A un hombre de color, desempleado, se le ofrece comprar una casa casí en ruinas - como ponía de manifiesto una pequeña pelicula vista en Internet-,  dandole todo tipo de facilidades para que firme una hipoteca, son el fin de incentivar la demanda de crédito. Esa hipoteca, a la que núnca podrá hacer frente el nuevo propietario - y el agente que se la ofreció lo sabe- se incorpora despues a un "paquete", junto a hipotecas análogas, que termina incorporado, a su vez a los activos de un fondo, que tras sucesivas operaciones especulativas, en las que nadie se preocupa de saber que "activos" contiene, sino que siempre hay alguien dispuesto a adquirir a un precio más elevado que el anterior comprador, determina que aquella casucha de Alabana alcance un valor en los "mercados" superior al valor real de una mansión de Bevery Hills",....hasta que se descubre el pastel. La cotización de aquel fondo se desploma, pierden los últimos compradores y muchos se arruinan. Eso eran las "hipotecas basura", que han contaminado a tantos fondos e instituciones financieras, además de a particulares "timados".
La Bolsa -las bolsas- hace tiempo que dejaron de cumplir la función para la que fueron creadas, que era la de facilitar la financiación de grandes proyectos y empresas cuya embergadura superaba la capacidad financiera de las más opulentas fortunas familiares.La Bolsa y la Sociedad Anónima fueron las dos grandes creaciones del Capitalismo que hiciéron posible la construcción de los Ferrocarriles y la creación de las grandes empresas surgidas de la Revolución Industrial. Pero hoy -en realidad desde hace tiempo- la Bolsa se ha convertido en un gigantesco Casino, donde se apuesta, se arriesga más alla de lo que representa el valor real y las expectativas razonables de una inversión. un casino, además, donde algunos -los más poderosos- juegan con fichas ajenas. Son los gestores de los Fondos. La concentración de la renta y de la riqueza que antes señalabamos, junto al aumento de precios de determinadas materias primas- como el petróleo-, ha generado ingentes cantidades de dinero que manejan los fondos, que tienen que colocar en los "mercados". En épocas de euforia,cuando esa afluencia de dinero hacia subir la Bolsa, ante la falta de una oferta de opciones de inversión, recuerdo como los Presidentes de las grandes compañias cotizadas afirmaban ante las Juntas Generales de Accionistas que "habían creado Valor" ( y lo recuerdo porque he tenido que incluir esa afirmación en los discursos que como consultor he preparado). La Bolsa, sin embargo, no crea ni destruye valor. Cuando alguien vende una accion o cualquier otro activo cotizado, a un precio superior al que lo adquirió, gana. Cuando, obligado a vender, tiene que hacerlo a uno inferior a aquel que regía cuando compro, pierde. La tendencia al alza, por esa irrupción de los fondos, dió una visión erronea sobre la Bolsa a muchos pequeños ahorradores. El desplome de los mercados "tecnológicos", dió a muchos un buen susto ( recordemos a Terra). Pero si siempre hubo especulación, y nadie debería pensar que los valores bursatiles pueden crecer indefinidamente por encima del crecimiento del valor "real" de los activos que representan, la situación se ha agravado en los últimos años. Los voraces gestores de los fondos son capaces de hacer subir y bajar las cotizaciones, realizando operaciones múltiples en fracciones de minuto, gracias a las nuevas tecnologías, de modo que a unas ordenes de compra que hacen subir la cotización, puedenseguir otras, de venta, para recoger beneficios, antes de que otros inversores reaccionen. Y a ello hay que añadir la aparición de multiples productos financieros especulativos (como los hedge funds) y la de nuevos tipos de operaciones, también especulativas ( como la compra de futuros, incluso de cosechas; las compras a crédito,..) que hacen de los "mercados" una auténtica jungla.
No hay que olvidar tampoco a las "agencias de rating o calificación", formadas por unos oscuros "técnicos", que han sido capaces de dar la más alta calificación a determinados bancos justo hasta la vispera de su colapso. Pero que ahora se erigen en tribunal calificador de los Estados, determinando que la Deuda que pretenden colocar, para financiar los deficits, tenga mayor o menor aceptación en los mercados y que el  interés a pagar sea o no más elevado. Ayer una de estas agencias nos rebajaban la nota, y España ( los españoles) tendremos que pagar más por la Deuda (Títulos de Tesoro ) que podamos colocar.
Los indices bursatiles se han sacralizado y se consideran, por muchos, un signo inequivoco de la salud de la economía, que no lo es. Pero contribuyen a agudizar la sensación de crisis.
Seguré la próxima semana. Espero no haberos aburrido.     
 .

viernes, 24 de septiembre de 2010

LA CRISIS (1)

Aunque pretendo mantener este blog con una periodicidad semanal, el hecho de que la primera "entrada" estuviera dedicada integramente a explicaros el "porqué" y el que, naturalmente, en estos momentos iniciales sean bastantes los temas que bullen en mi cabeza, con ganas de dar mi opinión sobre ellos, determina que vuelva a escribir en él al cabo de sólo tres días.¡Ah!...y otra nota prévia: Lo de Ávila en el título obedece a mi vinculación con ella y a que, al buscar un título para el blog, sólo introduciéndola resultaba posible lo de "Otra Política".
Prometí explicaros mi teória,compartida con muchos, de que está crisis se parece cada vez más a la del 29 y mis temores de que ésto sea así; de que Europa -y no sólo España- pueda estar deslizándose por unos senderos análogos a los de los años treinta. Voy a intentar hacerlo.
Hace pocos días, los resultados de las últimas elecciones celebradas en Suecia encendían una nueva señal de alarma: La ultraderecha se instalaba en el Parlamento de ese país escandinavo. Una señal que se suma a que en un país tradicionalmente tolerante, como Holanda, un partido xénofobo se situase, hace poco, en tercera posición entre las fuerzas parlamentarias, o que, no hace mucho,  hayamos vuelto a ver, por televisión, imagenes de militantes de ultraderecha, con camisas pardas, desfilando por las calles de Budapest. Y éstos no son sino tres ejemplos, por no referirme a situaciones políticamente más graves aún, como esos cien dás sin gobierno de un país al borde de la rúptura, como Bélgica. O lo que representa el populismo berlusconiano en Italia.l
La historia no se repite milimetricamente, ni los hombres estamos fatálmente condenados a repetirla si nos olvidamos de ella. Pero no dejan de producirse con frecuencia fenomenos similares, o incluso muy similares, si no se hace nada, o muy poco, por evitarlo.
 Hay fuerzas poderosas -ocultas o no, pero siempre "discretas"-, vinculadas al mundo del dinero, que siempre que encuentran una situación propicia, desencadenan una serie de fenomenos que favorecen sus intereses, sin importarles mucho el coste para los demás. Necesitan,-repito-, que la situación sea propicia para ello: Un contexto social; concretamente, que la sociedad esté inerme -fundamentalmente porque ha abandonado ciertos valores- y le resulte dificil reaccionar ante las secuencias que se desencadenan: Crisis Financiera- Crisis Económica- Crisis Social- Crisis Política,...-auge de los Totalitarismos-,....-Guerra,...que fialmente hace que todo vuelva a estar como antes,...o más bien no, puesto que algunos se habrán enriquecido extraordináríamentea y muchos habrán perdido todo.
No quiro creerme que vaya a ser ahora así, como tras el crack de la Bolsa de Nueva York de 1929. La historia no tiene por qué repetirse y cabe esperar que algo hayamos aprendido de la amarga lección de entonces. Os aseguro, sin embargo, que fue un amigo, mejor conocedor que yo del mundo de las finanzas internacionales, ya que ha sido directivo de una importante entidad bancaria, el que me hizo pensar en esta posibilidad. Sucedió hace ya casí tres años, -cuando aquí todavía no se quería admitir la gravedad de la crisis, de una dimensión sólo comparable con la del 29, - y os aseguro que me quedé helado cuando, al preguntarle que como y cuando acabaría esta crisis, me contestó con un rotundo "Con una guerra, como en los cuarenta", aunque, claro está, añadió, "no necesariamente de carácter mundial como aquella".
Reitero mi condición de hombre optimista.Creo en la Esperanza.  Pienso que nada está escrito y que los males pueden evitarse. Pero, a mi juicio, sí se dá el mismo "caldo de cultivo" ahora que en el 29, por lo que respecta a la capacidad de reaccionar de nuestra sociedad ante las adversidades económicas.
La sociedad europea de los félices años veinte se parece bastante, en cuanto a perdida de valores, a  la de la "cultura del no esfuerzo", del culto al enriquecimiento rápido, especulátivo, hedonista e insolidaria que ha crecido junto al bienestar material, en los países ricos, en estas últimas decadas.Nuestra sociedad - la española- es un paradigma de ello. Y desde luego no es fruto de ZP, a quien muchos quieren ehar la culpa de todo, y no sólo de la parte que, como gobernante, puede corresponderle en algunas cosas.
Hace ya casí veinte años - os confieso que me encanta desenpolvar idéas que pensé hace tiempo,  con las que sigo estando de acuerdo-, en un artículo de opinión que publicaron ( entre el 4 y el 8 de diciembre de 1990) varios periódicos de Castilla y León, titulado "Un poco de Sensatez", señalaba que "en una sociedad láica, pluralista, hay sitio -debe haberlo- para la educación en una moral y una ética comunes a la inmensa mayoría de los mortales....". Y añadía que "..no debe borrarse de un plumazo ni la tradición judeo-cristiana, que constituye un legado ético y natural de nuestro pueblo-, ni las cordenadas europeas, constituídas por el pensamiento greco-romano clásico, la tradición monástica, el Enciclopedismo y la Ilustración , así como los ideales revolucionarios de los últimos dos siglos". Denunciaba, entonces, que los débates sobre la Ley Orgánica de la Educación (la LOGSE) hubiéran ido por otros derroteros (sobre la enseñanza de la Religión como asignatura, o el más prosáíco de la homologación de los centros de enseñanza privados y las subvenciones) que el verdaderamente más importante: La formación de los ciudadanos del mañana. "Y así nos va", decía.
Y aunque, sin duda alguna, hay jovenes, y otros ya no tan jovenes, estupendos -mejores en muchas cosas que los más mayores-, no estoy convencido de que, aunque magnificamente preparados, lo estén para hacer frente a las actuales dificultades que exigen un esfuerzo importante -sacrificios- para superarlas. Unas dificultades que han supuesto un auténtico mazazo especialmente  para ellos -pues basta contemplar las estadisticas de desempleo -, después dehaber vivido algunos -los cuarenta-cincuentañeros- tiempos en que un político se ufanaba de que España era el país donde uno se podía hacer rico en menos tiempo y el modelo a imitar era un banquero que lo había logrado,...aunque luego fuera a dar con sus huesos al penal. Aquello se parecía demasiado- incluso, magnificado- a los año de prosperidad, alegres y confiados -hasta en el Berlín de Cabaret- que siguieron a la Gran Guerra del Catorce.
En una próxima entrada os contaré lo que pienso de la Crisis Finánciera, alumbrada en este caldo de cultivo.

      

martes, 21 de septiembre de 2010

EL PORQUÉ DE ESTE BLOG

Explicar el "probable" contenido de este blog debería, quizás, figurar en el apartado habilitado al respecto.Como verán -o vereís- todos los lectores, comienzo señalando como "probable", y no definitivo, el contenido del mismo, porque he de reconocerles -reconoceros- que no lo tengo aún totalmente claro. ¿Deseo hacerles -haceros- llegar mis opiniones en el terreno político y en el económico, fundamentalmente?.En principio, SÍ, pero no descarto abordar otros temas de actualidad, o no de tanta actualidad, que vayan surgiendo, por distintas razones.
Lo que tengo claras son las razones que me impulsan a utilizar este medio de transmisión de mis pensamientos,añadiéndolo a aquellos otros dos que he venido utilizando hasta ahora: Los articulos de opinión que, con mayor o menor frecuencia, me publican amablemente diversos periódicos de Castilla y León y la ventana que me ofrece todas las semanas (los jueves, a eso de las siete y diez de la tarde) esa "Ventana de la SER", también a nivel regional, que dirige Carlos Blanco, desde la que dialogo con quien fuera primer Presidente de mi Comunidad, y sobre todo excelente persona, Demetrio Madrid.
Explicaros -¿me permitís ya que utilica el tuteo?- el por qué, como dice el título, de este blog, es mi primera contribución al mismo.
Comenzaré confesandoos -lo que es facíl deducir de la lectura del perfil que figura en el lado derecho- que siempre he tenido vocación política, que he ejercido como politico -en la clandestinidad y en democrácia-, que disfruté enormemente durante cuatro años el cargo -alto cargo- que me confirieron las urnas- tras una nominación que me hizo el Presidente de mi Partido-, que me sigue interesando la política, e incluso que no descarto -a pesar de la edad y de eso que se dice de que segundas partes núnca fueron buenas-que aún pueda llegar a involucrarme en la política activa y aspirar a un cargo representativo. os aseguro, no obstante, que nunca fui eso que suele llamarse "político profesional", ni me sentí parte de ninguna "clase política", que probablemente fui un mal político o "poco político", según los "standares" de los profesionales de la política, y que, en modo alguno, pretendo que este blog  sea un instrumento para un eventual regreso a la arena política.
Me mueve - puedo aseguraros-, fundamentalmente, una profunda preocupación, agudizada día tras día, sobre el futuro político de nuestro país, España,  y de nuestra vieja Europa. me alarman los acontecimientos que vivimos,...pero, sobre todo, que el desprestigio creciente de los políticos -de los profesionales de la política-, conduzca -está conduciendo ya- a la indiferencia respecto a lo que supone la democrácia,al olvido de lo que vale la libertad- de que no hay cosa más importante para el hombre que la libertad, que es la que nos hace seres humanos, diferenciados de los otros seres vivos-, de que su conquista no ha sido facil y constituye una tarea permanente, y que el sistema que la garantiza -con todos sus defectos- es la democrácia. Y me temo -aunque quiero pensar que no- que podemos estar deslizandonos -y no sólo en España- por unos derroteros semejantes a los que impulsó la crisis del 29. Hay, lamentablemente, bastantes similitudes entre el discurrir de los acontecicientos de ahora y lo que ocurrió entonces. Ya trataré de explicaroslo en una próxima entrada.
Hace casí exáctamente veinte años -el 23 de Octubre de 199O-, en la Colegiata de San Isidoro de León, formulé al santo, una serie de deseos:
"Que nuestro hijos, felizmente acoscumbrados a la normalidad de la libertad, no por ello dejen de apreciarla".
"Que las instituciones nacidas desde y para la libertad, no lleguen nunca a ser algo lejano, hueco, para ellos o de interés para sólo unos pocos".
"Que el parlamento,-los parlamentos-,garantía básica de la libertad, no pierdan nunca el sentido de la orientación de lo que tienen que ser: representación viva, auténtica, de los hombres libres, empeñados en perpetuar su condición de tales".
"Que sus miembros sean representantes enraizados en la sociedad de la que emergen".
"Que jamás sus representados vean en ellos seres distintos, alejados de los auténticos problemas que les aquejan y para los que esperan una respuesta".
Que los partidos políticos, cauce indispensable en nuestros tiemposbde donde deben salir esos hombres libres, representantes autánticos y enraizados en la sociedad, respondan en su estructura interna y funcionamiento al carácter democrático que impone la Constitución, para poder ser así, de verdad, instrumentos para la particupación política y filón prolífico de aquellos representantes".
"Que quienes nos dedicamos (se dedican) al noble quehacer de preocuparnos por lo que debe preocupar a todos, rehuyamos (rehuyan) convertirnos (convertirse) - ni siquiera que se nos considere-  "clase". Clase aparte que haga que los demás se desinteresen, se alejen de esa común preocupación y pierdan así el aprecio por las instituciones y por la libertad".
No parece que el insigne santo hispalense me hizo mucho caso. Debió pensar que corresponde a quienes aún estamos en la Tierra, y no a los santos del Cielo, hacer que nuestros deseos se cumplan, luchando por ello. Y he decidido que debo luchar por ello, y voy a hacerlo.
Os aseguro que no soy pesimista. Al contrario; soy optimista. Me mueve la esperanza.
Por ello quiero terminar esta primera entrada con unas palabras del inolvidable Labordeta, que recogía también, ayer, nuestro Presidente del Gobierno, en el articulo publicado en EL PAÍS:
"Vamos a hacer con el futuro/ un canto a la esperanza/ y poder encontrar tiempos/ cubiertos con las manos/ los rostros y los labios/ que sueñan libertad".
                                   21 de Septiembre de 2010